PRACTICAS DE ORIENTACION
La importancia del orientador y el papel del área de orientación en las instituciones educativas.
La orientación es un proceso de acompañamiento de los educandos en el que no solo interviene el orientador si no también los docentes y padres de familia. Ya que se abarca en esta todas las esferas en las que se desarrolla el alumno.
Tomar la determinación sobre el camino que debe llevar nuestra vida no es tarea fácil, y algunos alumnos requieren de una ayuda adicional puede brindar la institución educativa.
Para diseñar la mejor estrategia o actividad a seguir debemos considerar:
1. Que realmente con nuestra actividad se va a satisfacer las necesidades de estudiantes
2. El personal con el cuenta la institución educativa y si este puede cumplir con las actividades a realizar también si se cuenta con la infraestructura ya que las actividades deben poder realizarse.
3. Las actividades son relacionadas a las finalidades o propósitos que se persiguen. 4. Los resultados que se deben alcanzar.
5. Disposición de los miembros de la institución, considerar si es que si se aplicaran las actividades.
6. Considerar tener control de los resultados obtenidos y ver avances.
TRATAMIENTO DE PROBLEMAS ESCOLARES
Los problemas escolares son los que interfieren con el proceso de enseñanza aprendizaje entre los que se pueden encontrar: Las que tienen que ver con altas o bajas capacidades intelectuales Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).
Trastornos del espectro autista.
Trastornos del aprendizaje:
• Trastornos del lenguaje
• Dislexia
• Discalculia
• Trastorno del aprendizaje no verbal
• Alteraciones físicas.
• Problemas psicoemocionales
• (Ansiedad académica ante un examen por ejemplo/ Separación)
• El acoso escolar.
• Abuso de sustancias.
TRATAMIENTO DE PROBLEMAS ACADÉMICOS
La intervención se realizará dependiendo de la problemática que se detecta y por lo general en esta se incluye a todo el grupo:
• Pláticas informativas.
• Talleres motivacionales.
• Información impresa.
• Talleres para padres.
• Talleres que traten una materia específica. Esto podrá ser de forma grupal. De forma individual se puede tratar la problemática que afecta la vida escolar en sesiones específicas con el sujeto en donde se aborde el tema a tratar.
LA ACCIÓN TUTORIAL COMO UN FACTOR DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN
Los diferentes autores y organismos consultados (Thayer, 1994; Burgess, 1994; Rodríguez Espinar, 1995, 2002, 2006, 2015; Delors, 1996; De Miguel, 1997; Comisión Europea, 2000; Sanz, 2001; Sarramona, 2002; Álvarez Pérez, 2002; Braslavsky, 2004; Gerogiannis y Fitsilis, 2010; Arias Aparicio y Gentile, 2011, UNESCO, 2004, 2014, 2015) coinciden en señalar que la calidad tendrá que ver con la adecuación de la institución para alcanzar los objetivos que le son propios. No puede entenderse la calidad de la educación, si no se tiene en cuenta la propia institución y su entorno próximo. Una institución educativa de calidad ha de ofertar lo que sus usuarios necesitan: hacer bien aquello que se tiene que hacer (Rodríguez Espinar, 1997, 2006).
La calidad de la educación se ha convertido en una cuestión elemental y prioritaria en nuestro entorno (Unión Europea). Las conclusiones de las diferentes cumbres europeas (Lisboa, 2000; Barcelona, 2002; y últimamente Bruselas, 2015; Bratislava, 2016) destacan el papel fundamental que desempeña la educación y la formación en un mundo cada vez más exigente y competitivo.
Nuestro sistema educativo ha de ser cada vez más eficaz y eficiente si quiere dar respuesta a las problemáticas que más nos preocupan como el fracaso académico, la desmotivación, el absentismo, las conductas antisociales, el desempleo, etc. Calidad de la educación no puede identificarse únicamente con una mejor preparación intelectual del alumnado (aprender hacer y aprender a saber) sino que se ha de ocupar también de aquellas competencias que hacen referencia a la dimensión personal, socioemocional y profesional (aprender a ser y aprender a convivir) e intentar desarrollarlas en los programas educativos (Álvarez González, 2004; Rodríguez Espinar, 2006).
LA FUNCIÓN DOCENTE Y LA FUNCIÓN TUTORIAL
La práctica docente ha de asumir la dimensión orientadora y tutorial. La función tutorial y orientadora son los componentes básicos de una actividad docente que ha de asegurarnos una educación integral y personalizada. Ha de quedar claro que la tutoría es un elemento inherente a la función docente y al currículum. Todo profesor está implicado en la acción tutorial, independientemente de que se le asigne un grupo de alumnos como tutor. Para ello, es necesario superar la tradición del docente como impartidor de conocimientos y asumir las funciones esencialmente formativas. Ahora bien no se trata de convertir a los docentes en orientadores, sino de volver más explícita la función que cada profesorado desarrolla, de forma espontánea, como facilitador del proceso de desarrollo integral del alumnado.
Para esta labor orientadora y tutorial el tutor deberá contar con la ayuda de la comunidad educativa, especialmente con los especialistas de orientación (servicios internos y externos al centro) y con la colaboración del alumnado de los últimos cursos (peer tutoring), sobre todo en la educación superior (Álvarez González, 2006). Así pues, podemos estructurar la acción tutorial y orientadora en tres niveles de intervención: a) el primer nivel corresponde a la acción tutorial y orientadora que ha de hacer el profesorado (tutoría de asignatura) y el tutor (tutoría de acompañamiento); b) un segundo nivel referido al asesoramiento, formación y soporte técnico a la tutoría (Departamento y/o Servicios de orientación en el centro); c) y un tercer nivel centrado más en la colaboración en aspectos específicos de la acción orientadora (Servicios de orientación externos de la comunidad).
Por todo lo comentado anteriormente, es importante dar el paso hacia un modelo integral de la acción tutorial y la orientación que incluya los distintos aspectos que conforman el desarrollo integral del alumnado (personal, académico, profesional, social, emocional), en sus diferentes modalidades de tutoría (tutoría académica o de asignatura, la tutoría de la carrera o de acompañamiento y la tutoría de asesoramiento personal, además de la tutoría de iguales y la tutoría de prácticum), con la implicación de toda la comunidad educativa (alumnado, profesorado, familia, orientadores) y en todos sus niveles educativos (infantil, primaria, secundaria y educación superior). La acción tutorial ha de ayudar, orientar, acompañar al alumnado desde su más temprana edad, facilitándole la madurez y la formación integral necesarias para desenvolverse con éxito en cualquier situación de la vida. Si hemos hablado de la conveniencia de una educación integral que prepare para la vida, también hemos de plantear una tutoría integral que vaya en consonancia con esa nueva concepción de la educación. Hay una serie de razones que justifican la necesidad de esta tutoría integradora (Álvarez González y Álvarez Justel (2012, 2014, 2015):
1) El modelo tutorial existente no ha dado los resultados que se esperaban porque desde sus inicios se ha visto como algo desligado de la función docente y del desarrollo académico y curricular del alumnado.
2) La estrategia utilizada en su elaboración y desarrollo no ha sido la adecuada porque se han adoptado estrategias y metodologías poco implicadoras y escasamente motivadoras.
3) Se ha centrado fundamentalmente en algunos aspectos de la dimensión académica (aclarar dudas y revisar trabajos, entre otros aspectos).
4) El profesor sigue siendo un actor esencial en los procesos de aprendizaje del alumnado. El docente tiene un papel primordial para individualizar, supervisar y evaluar el trabajo autónomo del alumnado.
5) Se ha de crear un espacio de convergencia docente y tutorial si se quiere desarrollar el proceso tutorial de forma operativa y eficiente.
6) Se ha de acompañar al estudiante en su proceso formativo para que adquiera una formación integral en todos sus aspectos (personal, académica, social, profesional y emocional).
7) La tutoría es multidisciplinar e interdisciplinar que implica a todos los agentes educativos y de forma colaborativa.
8) Ha carecido de objetivos y contenidos concretos. En la mayoría de las ocasiones se ha guiado por el voluntarismo del tutor y con una deficiente concreción.
9) Poco uso de las TIC por parte de los tutores y escaso número de estudiantes que utilizan el espacio virtual.
10) Es necesario un cambio de actitud por parte de la institución educativa y de los diferentes agentes educativos (profesorado, alumnado, familias, etc.). En definitiva, se ha de redefinir la función docente y tutorial del profesorado con el apoyo de la institución.
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